APTITUD VERSUS ACTITUD
El concierto para Piano y Orquesta Nº 1 de Johannes Brahms fue pifiado al terminar su segunda ejecución pública. Luego del incidente, el músico escribió a un amigo diciéndole: “Creo sinceramente que nada mejor podría haberme ocurrido. Me obliga a poner más empeño en el trabajo y me da ánimos”.
Este incidente refleja un poco lo que diferencia a una persona de éxito y otra que fracasa o es mediocre: Actitud. Es simplemente lo que decidimos hacer en relación a las circunstancias que nos toca vivir.
Tal como sostiene un especialista en tensión: “Las reacciones a las situaciones angustiosas se basan en las apreciaciones e interpretaciones individuales; no obstante, algunas situaciones son inherentemente más angustiosas que otras”. La respuesta está en la persona misma, y no necesariamente en las circunstancias que le rodean.
CAUSAS DEL ESTRÉS
Sobrecarga de trabajo
Cuando el trabajo obliga a horas extras; hay poco tiempo para el descanso; excede las capacidades del trabajador.
Infracarga de trabajo
Cuando no hay suficiente trabajo para el trabajador; cuando el trabajo está por debajo de las capacidades del trabajador; o, cuando el trabajo es monótono y no motivador.
Condiciones del lugar de trabajo
Cuando el lugar de trabajo no ofrece las garantías de seguridad y ambiente emocional motivador; lugares con poca luz, con mucho ruido, con mala distribución de maquinas u objetos.
Relación empleado/empleador
Cuando el empleador se convierte en maltratador; cuando hay abuso por manipulación; cuando el trato no es digno ni humano; todo esto es lo que se denomina el fenómeno mobbing o acoso laboral.
Acoso sexual
Cuando alguien con más poder en el lugar de trabajo exige favores sexuales a cambio de promociones o de simplemente mantener a la persona en el trabajo.
Relaciones interpersonales
Cuando el ambiente laboral hace que los trabajadores no se lleven bien entre sí produciendo un desgaste emocional por incapacidad de interacción normal.
Ambigüedad de rol
Cuando los roles en la empresa no están bien definidos y el trabajador no sabe con exactitud qué se espera de él o los que dirigen están confundidos con sus propios roles.
Falta de confianza
Que se traduce en un control excesivo de los empleadores no dándole al trabajador la oportunidad de desarrollarse ni manifestar iniciativa.
Falta de formación profesional
Cuando el trabajador se ve expuesto a tareas para las que no está preparado; cuando debe manejar máquinas para las que no ha recibido una adecuada preparación.
Exceso de responsabilidad
Cuando la empresa pone sobre el trabajador una carga de responsabilidad mayor de la que el trabajador puede realizar.
Inseguridad laboral
Cuando existen circunstancias reales o imaginadas que ponen en riesgo la estabilidad laboral; cuando el empleado es amenazado con perder su empleo; cuando el trabajador no rinde adecuadamente de acuerdo a las expectativas del empleador.
CUANDO EL ESTRÉS ES INEVITABLE: QUÉ HACER
Uno de los factores comunes de estrés laboral se refiere a tener que llevar una carga de trabajo superior a las fuerzas con las que se cuenta para hacerlo.
Todas las personas que trabajan, en algún momento han experimentado esa sensación poco agradable de tener mucho trabajo que realizar y poco tiempo para hacerlo. ¿Qué se puede hacer en este caso? Una reacción común es quedarse a trabajar fuera de horario para poder cumplir con lo exigido en largas jornadas de trabajo que se convierten en interminables. Sin embargo, los riesgos de esa sobrecarga son muchos y terminan agotando los recursos físicos y emocionales de las personas, al punto de que terminan realizando un trabajo de mala calidad y descuidando otras áreas de la vida igualmente importantes como el descanso o la atención a la familia, todo lo cual puede conducir a un deterioro progresivo y un estrés negativo. Finalmente, se produce el ciclo de desgaste normal con la sobrecarga que alienta las peores pesadillas de quienes la padecen: Se sobrecargan para poder cumplir las altas expectativas o el trabajo acumulado; por ende, descuidan otras áreas de su vida, este descuido provoca tensión, y eso incide naturalmente en la calidad de su trabajo, y así sucesivamente, en un ciclo macabro que termina minando las fuerzas físicas y emocionales de cualquier persona.
Una Alternativa para que esto no suceda es trabajar de manera más inteligente, enfocando la atención en los aspectos más importantes del trabajo y aprendiendo a ocupar el tiempo de manea más eficiente para lograr reducir la cantidad de horas dedicadas a una tarea. Por lo tanto, ocupar tiempo en analizar el trabajo y optimizar la forma de realizarlo es una buena acción preventiva para evitar que las personas se agoten emocionalmente y vivan los efectos de un estrés negativo.
Por ejemplo, si un profesor debe pasar varias horas al día corrigiendo exámenes, y son necesarios para el buen desempeño de su labor, por que tiene que ver el resultado de aprendizaje de sus alumnos, tendría que planificar inteligentemente su trabajo. Algunas cosas que pueden hacer son: No asignar exámenes que exijan demasiado tiempo de corrección, como por ejemplo, pruebas de ensayo o desarrollo, sino mas bien, exámenes de corrección rápida como elección múltiple o verdaderos y falsos.
Otra cosa que puede hacer, es que al planificar las clases puede también elaborar el examen que hará, de tal modo que se concentre en la enseñanza especialmente en los aspectos que serán medidos. Tampoco debería asignar exámenes en las mismas fechas para diferentes grupos, eso supondrá una sobrecarga adicional de trabajo. Debería espaciarlos en el tiempo, de tal modo que no consideran en el horario, así podría dedicarle tiempo suficiente a cada grupo. A veces no es necesario introducir demasiados cambios, pero algunos significativos pueden producir grandes resultados.
Para no estresarse de manera inadecuada, el trabajador tiene que estar conciente de qué se espera de su trabajo. Es importante que la persona sepa de antemano cuáles son las expectativas acerca de su labor. Para eso sirven los manuales de funciones, pero en caso de que no existan, es importante preguntar qué se espera realmente de su trabajo. Eso le permitirá optimizar sus fuerzas y concentrarse en lo que realmente será evaluado. Así no perderá tiempo en otras actividades que puedan alejarlo de lo que será medido posteriormente. Muchos trabajadores se estresan porque de pronto dejan a un lado labores que encuentran rutinarias, pero que son finalmente por las cuales serán evaluados. El desorden y no concentrarse en las tareas fundamentales es una buena receta para estresarse, al grado de que la persona corre el riesgo de enfermarse gravemente, tanto de su cuerpo como de su mente.
Para evitar situaciones indeseables en el trabajo, una buena manera es hacer un análisis exhaustivo del trabajo que se le está pidiendo. Hay que detectar los objetivos y las prioridades. Luego, es preciso concentrarse en lo que se solicita. No ocupar tiempo en cuestiones extra que lo alejen de lo que es necesario para cumplir adecuadamente con su tarea
Debe averiguar sobre los aspectos que se espera que cumpla en su trabajo. Para eso es necesario conversar con supervisores y jefes, de tal forma de conocer exactamente qué aspectos del trabajo serán recompensados y cuáles castigados. Cuando se hace una buena pesquisa en este sentido, entonces, es fácil ordenar el trabajo para cumplir y así evitar situaciones de tensión innecesaria.
Por otro lado, es muy difícil que en un trabajo se espere que el trabajador sea pasivo y no progrese. Prácticamente no existe trabajo en el que no haya que estarse preparando continuamente, eso implica estar constantemente preguntando y averiguando sobre nuevas estrategias de mejoramiento de la labor. Tomar cursos de perfeccionamiento y adquirir habilidades específicas que mejoren el rendimiento redunda en un mejor desempeño, y por ende, en mayor productividad y eso por sí mismo es una ayuda para bajar los índices de estrés por competencia y capacidad personal de desempeño.
Un buen trabajador se concentra en lograr los objetivos de la empresa o institución para la cual trabaja. La mayoría de las organizaciones tienen declaraciones de misión. Si alguien quiere rendir adecuadamente en su medio laboral, actuará con el propósito de cumplir las expectativas que se tienen de él en orden a lograr el cumplimiento de los objetivos organizacionales. Eso ayudará al trabajador a vivir su trabajo de una manera más enfocada, y por ende, lo librará de sobresaltos producto de no estar a tono con lo que se espera.
Una organización financiera, por ejemplo, va a enfocar sus recursos y estrategias en lograr la mayor rentabilidad posible. Para eso tratará de satisfacer las demandas de los clientes y procurará obtener la mayor cantidad de beneficios invirtiendo la menor cantidad de dinero. Eso se convierte en la práctica en una cultura empresarial. Un trabajador que quiere evitar vivir momentos de tensión laboral, procurará estar en la órbita de lo que la organización persigue.
Muchos casos de estrés laboral se entienden en el contexto de trabajadores que no están sintonizados con los objetivos de su organización. En ese caso, hay dos opciones posibles, o se reorganiza el trabajador de tal modo de ponerse a tono, o se cambia de trabajo a una empresa que esté más acorde con sus expectativas y habilidades personales. Lo primero va a exigir una cuota de motivación y esfuerzo personal. Lo segundo, implicará un gran cambio, estresante en un momento pero tranquilizador en otro, cuando encuentre el lugar más adecuado para sus condiciones personales.
También es bueno aprender de personas que tienen éxito en labores similares a la que realiza y que trabajan para la competencia o para empresas similares. Cuando se aprende de otros que actúan eficientemente se está en vías de lograr un mejor desempeño, que a la larga ayudará a la persona a ocupar mejor sus recursos. En muchos se produce un estrés negativo, porque se concentran en sí mismos sin intentar averiguar efectivamente por qué a otros les va mejor.
Muchas empresas utilizan el recurso de hacer evaluaciones y autoevaluaciones a su personal. Algunas personas tienden a resistirse a esta acción. Sin embargo, bien visto puede ser una gran oportunidad de desarrollo, porque en muchos aspectos puede ayudar a que mejoren las competencias de las personas y por ende, el obrero esté más capacitado para enfrentar su
trabajo y no verse desbordado. Una evaluación puede verse como una oportunidad de crecimiento. Le puede mostrar sus puntos débiles y fuertes. Eso le permitirá buscar las herramientas para superar aquellos aspectos que necesitan mejoría. Cuando dicho trabajo se hace a conciencia, entonces, las personas están mejor capacitadas para trabajar. Muchos de los que caen en pozos de ansiedad y tensión debido al estrés, son precisamente los más reacios a ser evaluados o autoevaluados. Esto se convierte en un círculo vicioso que impide que puedan desarrollarse de manera adecuada.
Por otro lado, los trabajadores (por una cuestión de cultura política) suelen desconfiar de sus superiores, lo cual no es buena estrategia de desarrollo personal. Al contrario, en un contexto de buena sinergia, deben aprender a dialogar y comunicarse con sus superiores de tal modo de estar constantemente atentos a las prioridades asignadas por los líderes de su organización y de entender las capacidades que necesitan desarrollar. En general, en las empresas sanas, se suele ver con buenos ojos a los obreros y trabajadores que se empeñan en estar mejor preparados.
Muchas personas dan por sentado que los empleadores tienen la obligación de darles beneficios y otras garantías laborales, pero no entienden que todo aquello está en el contexto de dos partes que cumplen lo pactado. Un buen trabajador es una inversión que pocas empresas están dispuestas a perder. Mientras mejor preparado está, más necesario se hace para una
empresa. De allí la importancia de hacer el mejor esfuerzo. La consecuencia natural es mayor satisfacción laboral y menor estrés por inseguridad.
Muchos buenos trabajadores fracasan cuando se concentran en tareas de menor importancia y dejan a un lado las prioridades de su empresa, Cuando se hace lo que se espera, entonces todo funciona bien. Tarde o temprano hay que caer en la cuenta que seremos evaluados por las expectativas puestas en nuestro trabajo y no por otra cosa.
Cuando se hacen las cosas bien, entonces se reduce la sobrecarga que significa verse sobrepasado por las responsabilidades laborales y por ende se reducen las cargas estresantes y el nivel emocional funciona de manera adecuada.
Cuando le preguntaron a un ingeniero comercial la razón por la que siempre salía a tiempo de su trabajo y no tenía que quedarse largas jornadas de horas extras como sucedía con otros en su empresa de fiscalización fiscal.
El dijo simplemente:
Lo que pasa que yo organizo mi día atiendo las prioridades. Me concentro en realizar todo lo que es urgente de atender. No dejo cosas para otro día y no acumulo trabajo en el escritorio. Además, no ando conversando con otros y no me doy recreos largos como hacen algunos de mis compañeros para tomar café o platicar. Por eso normalmente, antes de que acabe el día ya acabe lo que tenía que hacer. En muchas ocasiones, cuando eso ocurre comienzo a adelantar trabajo del día siguiente.
Esa es la clave: Organización, prevención y preparación adecuada. Estar enfocado ayuda que los niveles de tensión bajen y las personas rinden mejor. No es un secreto. Es lo que vienen haciendo día a día las personas que tienen éxito en sus lugares de trabajo.
EL AMBIENTE LABORAL Y EL ESTRÉS
China es el país más poblado de la tierra. Durante décadas los chinos estuvieron sometidos a un sistema de trabajo donde el partido gobernante garantizaba trabajo a todas las personas en un sistema centralizado. Sin embargo se introdujo en la década de 1990 cambios sustanciales que implicaron entre otras cosas la aparición de la competencia laboral o la posibilidad de despido por desempeño laboral.
Diez años después, muchos trabajadores chinos han comenzado a padecer de algunas enfermedades comunes a países occidentales, tales como la depresión y el estrés. Los factores que han incidido en este fenómeno son la competencia laboral y cambios en los estilos de vida tradicionales de la sociedad China.
En los ambientes laborales que se conocen en los países de occidente no es extraño que se padezcan determinadas enfermedades asociadas al trabajo, sin embargo, el que existan de manera común y que lo aceptemos como natural es simplemente, una mala comprensión de lo que significa el trabajo y lo que debería implicar en la vida de todos los seres humanos.
La verdad sea dicha: el trabajo puede ser una bendición o una gran maldición. Muchos trabajadores se enferman por sus ambientes laborales y las condiciones psicológicas y físicas en las que están. Entre todos los factores enfermantes relacionados con el mundo laboral, el estrés es uno de los mayores causantes de enfermedades degenerativas o invalidantes. Por lo tanto, no es una cuestión de poca monta que los seres humanos replanteen su forma de trabajar. Nos pasamos la mayor parte de la vida trabajando, lo que debería ser una fuente de gozo, lamentablemente se ha convertido en muchos aspectos en una causa de enfermedad.
Hay factores que atentan directamente en contra de la personas provocando estrés y paulatinamente un deterioro físico y emocional con consecuencias impredecibles entre una persona y otra.
Las malas condiciones laborales, las jornadas de trabajo largas y extenuantes, las presiones de tiempo, las relaciones con supervisores y jefes incapaces o abusivos, la interacción y competencia con compañeros de trabajo, todas estas situaciones o una combinación de ellas pueden provocar tensiones que lleven a las personas paulatinamente enfermarse física y mentalmente.
Si a esto se agrega que hay trabajos que en si mismo están cargados de situaciones tensionantes, entonces, el cuadro en algunos casos se agrava. No es lo mismo el trabajo de un bombero que debe luchar con situaciones estresantes todos los días al de un dependiente de una tienda de ropa. Cada trabajo tiene sus cuotas de tensión, pero sin duda unos son más difíciles que otros y demandan una carga emocional mayor.
Se produce el estrés laboral cuando las exigencias de trabajo no son iguales a las capacidades, los recursos, o las necesidades del trabajador. En ese caso se produce una reacción física y emocional que puede provocar una enfermedad psicosomática o tensión.
Tener estrés laboral no es lo mismo que tener la capacidad para desempeñarse bien en una labor. Cuando hay un buen desempeño, generalmente también hay motivación y ganas de hacer el trabajo. El estrés del trabajo es diferente. Se produce por que la persona se ve expuesta a exigencias que sobrepasan sus capacidades naturales.
En el estrés laboral hay una relación directa entre las características personales del trabajador y las condiciones de trabajo. Los especialistas no se ponen de acuerdo que es más importante, la personalidad del que trabaja o el ambiente laboral .pero no cabe duda de que hay una relación entre estos dos factores.
La personalidad es un factor importante, una persona puede verse sometida a la tensión y no estresarse, mientras que otra, ante la misma situación pude ver alterada su conducta emocional. Lo que un buen empleador hará es poner en cada puesto de trabajo a la persona más apta de acuerdo a sus condiciones personales, para de ese modo evitar tensiones que podrían prevenirse. La regla es: La persona adecuada en el lugar correcto. Muchas empresas se asesoran con expertos en conducta y personalidad, para poder ubicar al trabajador correcto en el lugar apropiado.
Sin embargo, aun cuando se consideren las diferencias de personalidad, hay ciertas condiciones laborales que serán estresantes para cualquier persona. por ejemplo, si se hacen exigencias excesivas en el trabajo, la persona aunque este en el lugar adecuado terminara estando estresado, porque las expectativas son desmedidas para las posibilidades de esa persona que teniendo las características adecuadas, se ve expuesto a rendir mas allá de lo real posible.
Las condiciones que pueden provocar estrés en el trabajo varían de acuerdo a la labor. Sin embargo hay elementos comunes a casi todos los trabajos, y son:
La forma en que está diseñado el trabajo. Ya en los primeros estudios sobre administración se advertía que hay una relación directa entre desempeño y diseño laboral. Si se dan turnos de trabajo largo, con descansos poco frecuentes, con poca autonomía del trabajador para tomar decisiones, con situaciones que exigen actuar de manera frenética, y si consideración a las necesidades físicas y emocionales del trabajador; sin duda , la gente verá afectado su desempeño y se producirá el circulo vicioso entre estrés y resultados .una cosa afectara a la otra y así sucesivamente.
Desempeño profesional. Cada trabajo tiene su propio grado de dificultad, sin embargo mientras más compleja sea su labor, más posibilidades habrá de que ocasione estrés. un chofer de la locomoción colectiva tendrá más motivos de estrés que un jardinero, también influye en el nivel de estrés la demanda de atención que exige el trabajo en particular; por ejemplo un controlador aéreo , de cutas decisiones dependen tantas vidas, evidentemente tiene un nivel de estrés mucho mayor que un mecánico de vehículos motorizados. También influye en el nivel de estrés la responsabilidad que tiene que realizar la persona, los gerentes de empresas suelen estar con más tensión emocional que sus empleados, porque sus decisiones tienen consecuencias más impactantes, no solo en sus vidas sino en las otras personas.
Por otro lado, si en un trabajo no hay lugar para la creatividad y la iniciativa y esta es restringida, ya sea por el estilo de liderazgo o por la política de la empresa, entonces se estará propiciando un grado de estrés en los trabajadores que verán limitadas sus oportunidades de participación, y por lo tanto tenderán a la frustración o a la desmotivación, lo que incidirá en su estado emocional. Una empresa sabia que permite la libre expresión de sus trabajadores e incentiva las ideas que pueden mejorar la productividad, no solo gana en mejor participación de sus empleados, sino además en ayudarles a evitar el estrés.
También es fuente de estrés de estrés laboral las exigencias de tomar decisiones complejas. Por ejemplo, un arquitecto o un constructor civil enfrentaran un grado de estrés mayor que el albañil que trabaja en la misma empresa, eso debido a que sus niveles de decisiones son más complejos y representan más riesgos.
Los cambios tecnológicos que producen reformas complejas al interior de las empresas, producen un gran nivel de estrés. Si hay que cambiar maquinas antiguas y traer otras más sofisticadas, hay que cuidar de que los obreros calificados están realmente preparados. En algunos casos, habrá que asesorarse con expertos en conducta para guiarlos en el proceso, para disminuir los grados de ansiedad que sobrevendrán al tener que tratar con tecnología nueva.
Por otro lado, cuando en las empresas o los lugares de trabajo no existe un plan de vida laboral, entonces las personas sienten que no saben hacia donde van. No basta el incentivo del sueldo, los seres humanos necesitan saber qué es lo que están haciendo tiene algún significado que les trasciende. Las empresas que prosperan, procuran darle a sus empleados un sentido laboral que implique no solo incentivos sino una planificación que les asigne de que no solo construyen casas o plantan árboles, sino que hacen algo que tiene significado.
Finalmente en aquellos trabajos donde existen potencialmente amenazas de demandes laborales el nivel de estrés suele ser agudo, en algunos casos critico. Hay trabajos que por su naturaleza suelen ser sensibles, por que implican trabajar con vidas humanas o con recursos que pueden afectar a muchas personas. Un medico por ejemplo, se expone a tomar malas decisiones y a ser demandado por negligencia o por mal desempeño. Los trabajos donde hay riesgos adicionales suelen estar expuestos a demandas y por ende, asignan una cuota de estrés mayor que otras actividades.
Estilos de dirección. Los especialistas en liderazgo han creado el término sinergia, que denota colaboración y cooperación entre los que laboran juntos. Stephen Covey, señala que el término alude simplemente a la idea de que el todo es más que la suma de las partes. Significa que la relación de las partes entre sí es una parte en y por si misma eso implica que lo que debe primar en un lugar de trabajo no es la competencia, sino la cooperación, involucra “valorar las diferencias, respetarlas, compensar las debilidades, construir sobre las fuerzas”.
Lamentablemente muchos jefes de empresas olvidan este sencillo principio y actúan como verdaderos tiranos, provocando no solo baja productividad, sino un ambiente estresante .pocos se dan cuenta que sus estilos de liderazgo se convierten en los principales estresores de los trabajadores bajo su dirección.
Cuando los trabajadores sufren ante la falta de participación en la forma de decisiones de su empresa, entonces, se van convirtiendo paulatinamente en autómatas que tarde o temprano explotan y dan paso a enfermedades psicosomáticas y estrés negativo
Por otro lado, un estilo de liderazgo inadecuado produce falta de comunicación en la organización. Cuando eso sucede, es porque hay ausencia de sinergia. Los trabajadores también piensan y creen. Si no se consideran sus diferencias particulares y se los escucha, entonces los trabajos, además de convertirse en rutinarios, terminan siendo improductivos.
Cuando además, se desaprovechan las habilidades del trabajador poniendo a realizar tareas que están por debajo de sus capacidades, o donde solo entrega una parte solo de su preparación, entonces esto tiende a desanimar: un buen líder tiene que aprender el trabajador indicado en el lugar adecuado. Para eso es preciso conocer bien al personal. Muchos líderes o que tratan de serlo, simplemente desconocen este principio y provocan problemas a su personal relacionados con autoestima, motivación y desarrollo.
También se produce una sensación de frustración que puede incluso llevar a la amargura y provocar estrés emocional cuando hay mala asignación de responsabilidades, algunos administradores de empresas no aprenden a delegar adecuadamente. Les dan responsabilidades a personas que no tiene la capacidad o desplazan a otros que si la tienen, provocando problemas de relaciones y conflictos laborales que podrían evitarse con un poco mas de cuidado.
Por último, los malos líderes se olvidan que los trabajadores también son parte de otro núcleo aparte de la empresa y que es más importante para el trabajador que la empresa misma. Eso provoca generalmente una política poco favorable a la vida familiar. Los directivos que exigen a sus empleados que pongan a la empresa
por sobre sus familias, no solo ponen a sus trabajadores en una posición inadecuada, sino que a la postre se arriesgan a que ellos abandonen su lealtad a su trabajo. Un liderazgo sabio nunca pondrá al trabajador en una posición en que tenga que decidir entre su familia y la empresa; al contrario, creará políticas que compatibilicen las exigencias familiares con el rendimiento laboral. Un trabajador cuya familia está feliz y sin problemas en el interior de su hogar, rendirá mucho más en su trabajo. Tendrá menos estrés y por lo tanto padecerá de menos enfermedades, todo lo que redundará en mejores beneficios a largo plazo para la empresa. Lástima que tantos empleadores no lo entiendan así.
Un estudio realizado en Suecia demostró que cuando un empleado recibe un trato justo y el superior toma en cuenta sus puntos de vista, comparte información relevante para la toma de decisiones y trata de forma ecuánime y sincera a las personas de su equipo, esto redunda en mayor productividad y mejor clima ocupacional. Los empleados tenían la tensión arterial más baja cuando trabajaban con un jefe que percibían como justo y ecuánime. Su ánimo se tranquilizaba, el nivel de alerta y ansiedad era menor, y eso se traducía en una menor presión en las arterias. Es decir, el estrés era menor.
Las relaciones interpersonales. Las personas son gregarias por naturaleza. Es decir, necesitan interactuar con otros. Cuando hay malos ambientes sociales donde no solo se favorece sino se estimula la competencia y la enemistad entre los empleados, los resultados en estrés negativo son desastrosos. Una empresa que entienda las necesidades interpersonales de sus trabajadores considerará otorgar suficiente
ayuda de supervisores y promoverá la interacción entre sus empleados.
A veces, algunos trabajadores sufren porque están aislados, en oficinas separadas o en ambientes donde no tienen oportunidad de interactuar con otros. Eso estresa. El ser humano necesita por diseño natural comunicarse con otras personas. La falta o inadecuada relación interpersonal es un estresor común en los puestos de trabajo.
Funciones mal definidas. Un factor de estrés más o menos común en el trabajo, se debe a las expectativas de trabajo que están mal definidas o que son imposibles de lograr. Designar demasiadas responsabilidades cansa y produce tensiónemocional. Así sucede cuando se distribuye mal el trabajo, de modo tal que las personas se ven expuestas a demasiadas funciones. Es importante tener un manual de funciones, don-
de de partida esté claro lo que cada uno debe hacer, esto con el fin de evitar malos entendidos o sobrecargas innecesarias.
Falta de incentivos. Los seres humanos normalmente necesitan estímulo. Para que se produzca, sus trabajos deben darle seguridad. Un ambiente donde el trabajo no ofrece estabilidad, es un lugar apto para un gran estrés emocional.
Por otra parte, se deben dar oportunidades para el crecimiento personal, que impliquen una mejor preparación personal y permitan ascensos y mejoras salariales. Cuando esto no se produce, entonces, aparte de tornarse rutinario y aburrido, el trabajo deja de ser estimulante.
Una vez le pregunté a un gerente de una compañía de comida rápida cuál era el secreto del entusiasmo de sus trabajadores y me contestó con una sola palabra: Incentivo. Todos los meses eligen al trabajador del mes al cual le dan regalos, una promoción y un aumento de sueldo. Hasta un animal de circo necesita incentivos, cuánto más un ser humano.
Por otro lado, los cambios repentinos en el trabajo, para los cuales no hay suficiente preparación también producen una gran cuota de estrés. Si se van a introducir cambios, estos deben ser paulatinos y brindar suficiente tiempo a las personas para que se adapten, no solo a la idea, sino a las nuevas condiciones laborales.
Condiciones ambientales. Ya en los primeros estudios de productividad laboral se detectó que lugares con condiciones desagradables, con peligros por áreas de trabajo atiborradas, producían reacciones emocionales en los trabajadores, que incidían directamente en su productividad. Si a esto se agrega el ruido, la contaminación del aire, la falta de luz o los problemas ergonómicos, entonces se tiene un cuadro desalentador para el trabajador, que provoca siempre desgaste físico y emocional y finalmente estrés laboral. Todo esto podría evitarse fácilmente tomando medidas, que en muchos casos, no son demasiado onerosas, pero cuyos resultados son sorprendentemente positivos.
Remuneración no equitativa. Es verdad que el sueldo no basta como agente motivador para un empleo. Deben existir otros elementos que incentiven, como la importancia relativa que el trabajo tiene. Sin embargo, cuando la remuneración que las personas reciben no es equitativa, produce desazón y estrés emocional, no por envidia, sino por sentir que su trabajo finalmente no es reconocido. Es lo que ocurre generalmente con actividades de servicio para el desarrollo de un país, pero que no reciben la remuneración que corresponde. Por ejemplo, el caso de los maestros que en general son mal pagados, en comparación con otras actividades que no tienen el mismo impacto social. No es de extrañar que en algunas personas exista estrés emocional, cuando ven que sus esfuerzos no se ven recompensados como debería ser.
MOBBING, CUANDO EL QUE ME CONTRATA MALTRATA
Muchos empresarios o jefes no saben aún que el tiempo de la esclavitud acabó. Un fenómeno muy común y que alcanza ribetes dramáticos en algunos casos, es cuando los que dirigen empresas o están a cargo de personas maltratan a su personal. Muchos se sienten con derecho porque pagan un sueldo, pero eso constituye abuso.
Los abusadores han existido siempre. Sin embargo, en un contexto laboral alcanzan un grado de maltrato que constituye un delito.
Cuando se coacciona a un empleado o se lo obliga a realizar determinadas acciones en contra de su voluntad, y se lo manipula con el dinero o el despido, entonces estamos ante la presencia de un hecho punible. No solo desde el punto de vista ético, sino también legal.
La manipulación, en cualquiera de sus formas, es deleznable. Lo hace un hecho más criticable porque se puede realizar solo en el contexto de tener un poder relativo sobre otra persona. Muchos trabajadores terminan cediendo a la presión manipuladora exclusivamente por querer mantener sus trabajos, lo que es un acto exclusivamente de sobrevivencia. No obstante, el costo que se paga a largo plazo en disminución de la dignidad propia,el sentimiento de inferioridad y la sensación de frustración es muy grande .
El mobbing produce un gran estrés y desgaste emocional, porque las personas se saben abusadas, pero sienten que no pueden hacer nada. En muchos aspectos se produce el síndrome del túnel, que es la sensación psicológica de creer que no hay salida y que no hay solución para lo que se esta viviendo. Todo esto produce una gran desazón y un daño psicológico evidente en muchas personas.
Por otro lado, uno de los efectos colaterales es que, ante la presencia de un jefe arbitrario, los empleados experimentan mayor estrés psicológico, lo que termina afectando la tensión arterial, y por lo tanto el corazón. Es decir se constituye en un problema de salud publica que debe ser cuidado; de otra forma, todos terminan perdiendo, las empresas en costos adicionales y los empleados en disminución de su salud.
CÓMO MANEJAR EL ESTRÉS LABORAL
Hemos venido insistiendo en este trabajo sobre el peligro de soluciones paliativas. Es decir, considerar la sintomatología, pero no atender las causales. En lo que se refiere a estrés laboral es muy común que se tienda a dar soluciones de parche, sin ir hasta las causas finales del asunto.
Lo que se debe buscar es erradicar el estrés laboral controlando los factores que lo causan. Cuando se obra de otro modo, entonces las soluciones suelen ser superficiales y ambiguas.
Es posible asignar medicamentos, tratamientos y reparar lesiones provocadas por los efectos de estar expuesto al estrés laboral crónico, sin embargo, si una vez curado el trabajador vuelve a las mismas condiciones iniciales, el problema volverá a resurgir, y probablemente con un deterioro mayor. Se debe ir hasta el fondo, con el fin de encontrar soluciones a mediado y largo plazo.
Por otra parte, lo que más ha resultado es realizar una labor preventiva entorno al trabajo. Una empresa que invierta en consultores de estrés laboral para que se examinen las condiciones de su empresa y sugieran mejoras, estará ahorrando dinero a largo plazo en prestaciones médicas, y aumentando la calidad de vida de sus trabajadores y la productividad. Aquellos empresarios que pretenden ahorrarse algunos soles, no invirtiendo en mejoras necesarias para ayudar a sus empleados a sortear mejor el estrés, son poco sabios, porque a largo plazo terminan pagando mucho más que las mejoras que podrían haber hecho.
Si la prevención implica realizar cambios profundos en el lugar físico donde se trabaja o en los estilos de liderazgo, es preciso hacerlo para que, a largo plazo, se produzcan resultados alentadores para la empresa.
Cuando, los empleados son atendidos como corresponde, velando preventivamente para que mejoren sus condiciones de trabajo, entonces hay menos ausentismo laboral, mejora la productividad, se reducen las enfermedades y el compromiso del empleado es mayor. Es una cuestión de simple lógica que puede ser refrendada con una buena calculadora. Un empresario sabio procurará dar las mejores condiciones, si así lo hace a la postre ganan todos.
Fuente: Núñez, Miguel Ángel. Estrés. Cómo vivir con equilibrio y control. (Argentina: Aces, 2006), pp. 134-151.